¿Es legal el CBD?

El aumento de la presencia del CBD en el mercado es innegable: cada día surgen nuevos productos, comercios y personajes públicos que lo usan y promocionan. Pero si se extrae de la planta del cáñamo, y el uso recreacional de este último es ilegal en España y en la mayoría de los países de la UE, ¿cómo de legal es el CBD? ¡Te lo explicamos en este artículo!

La respuesta a esta pregunta es muy clara: no, el CBD no es ilegal. Se trata de un compuesto totalmente legal en España y en los estados miembros de la UE, lo que significa que sus ciudadanos pueden distribuirlo y usarlo libremente como si se tratase de cualquier otro producto cotidiano.

Este estatus de legalidad ha sido adquirido recientemente, y debido a que se extrae de la planta del cáñamo que cuyo uso recreacional está restringido (el medicinal en cambio está permitido, como veremos más adelante), el CBD todavía está encontrando su lugar dentro de las normativas europeas. Ya que no es una sustancia ilegal y es consumido en muchas formas por la población, ¿qué es el CBD? ¿Es un fármaco?¿Un alimento? ¿Un suplemento alimenticio? ¿Un cosmético? ¿O quizá nada de lo anterior? La respuesta a esta pregunta todavía está en desarrollo, y su planteamiento es complejo.

¿Entonces el CBD es legal?

En primer lugar es necesario conocer que, en términos generales, el cultivo y comercialización del cáñamo (Cannabis sativa L.) con motivos industriales es legal en Europa siempre y cuando proceda de semillas certificadas y el contenido de la planta contenga menos del 0,2% de THC. Es posible cultivar y comercializar variedades de cáñamo y cannabis1 con contenido superior al 0,2% de THC, pero con autorizaciones pertinentes y para usos médicos o científicos. En cuanto a las semillas que generen plantas con porcentajes del THC por encima del límite legal está permitido comerciar con ellas, pero no germinarlas.

Dentro este marco legal, en 2014 se produjo en Francia la comercialización del Kanavape, un cigarrillo electrónico cuyo líquido contiene CBD y promueve las propiedades del mismo. A pesar de que su contenido en THC era menor al límite legal descrito anteriormente, la campaña comercial de su lanzamiento, que anunciaba que proporcionaba relax sin “colocar”, atrajo una fuerte atención negativa por parte del Ministerio de Sanidad francés y de la Agencia Nacional de Seguridad del Medicamento y de los Productos Sanitarios francesa. El resultado de la oposición frontal de las autoridades a la distribución de este producto desembocó en una condena en 2017 por parte del Tribunal de Marsella a los CEOs de la empresa distribuidora por comercializar con “sustancias tóxicas”: esta condena asumió que el CBD también se consideraba un narcótico por proceder de la planta de cannabis.

Los directivos de la empresa recurrieron la condena y, tras un proceso judicial que duró tres años, en 2020 el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) finalmente concluyó que “el CBD controvertido en el litigio principal no es un estupefaciente2 y que por tanto podía ser legalmente vendido en Europa. La definición judicial del CBD como no estupefaciente se basa en una evaluación por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que afirma que el CBD no tiene potencial de abuso ni tampoco produce dependencia3. Tras la decisión sumarial el CBD distribuido en forma de cigarrillos electrónicos pasó a estar regulado por una legislación específica al respecto pero, ¿qué hacer con el CBD cuando se presentaba en otros formatos, como por ejemplo diluido en aceite?

¿Qué sucede con el aceite de CBD?

Desde la sentencia el CBD pasó de ser considerado ilegal a encontrarse en “tierra de nadie”, siendo un compuesto que parecía no encajar en ninguna categoría de los productos habitualmente comercializados. En 2021, un año después de la decisión del TJUE, la Comisión Europea comunicó públicamente que el CBD podía llegar a ser calificado como alimento siempre y cuando la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) lo determinase como seguro.

En 1997 la Unión Europea introdujo una normativa destinada a proteger a sus ciudadanos: cualquier alimento introducido en la UE que no haya tenido un consumo significativo anterior a la introducción de la normativa es considerado un “alimento novel”. Todos los alimentos noveles deben pasar por una serie de evaluaciones exhaustivas que permitan a la EFSA asesorar a los gobiernos de la UE respecto a su seguridad, independientemente si ya son considerados alimentos en otros países o no: mientras la EFSA lleva a cabo su análisis, la UE necesitaba clasificar al CBD de algún modo.

En el mismo 2021 el CBD pasa a estar englobado como cosmético dentro de la Cosing4, la base de datos de la Comunidad Europea de ingredientes cosméticos. La CosIng describe el CBD como “antisebo, antioxidante, acondicionador de piel y protector de piel”. Esto significa que hoy en día el CBD es considerado un cosmético hasta que obtenga su calificación como alimento seguro por parte de la EFSA. Esto es aplicable a cualquier producto que contenga CBD como ingrediente, tanto si su procedencia es sintética (existen variantes artificiales de CBD generadas en laboratorio) como de extracto herbal.

¿Qué hay del CBD en España?

Como miembro de la UE, España acata las decisiones judiciales tomadas a nivel europeo, por lo que acepta la legalidad del CBD y su distribución como cosmético. Los cosméticos están reconocidos por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria como “una sustancia expuesta a partes superficiales del cuerpo, o con los dientes y mucosas bucales”: en la práctica esto quiere decir que pueden ser promocionados como cosméticos, pero los comerciantes de la UE tienen prohibido distribuirlos como si se tratasen de alimentos o fármacos.

Es importante remarcar que todas estas afirmaciones hacen referencia al CBD recreacional, es decir cuando es administrado sin fines médicos: desde 2019 existen fármacos disponibles en el mercado europeo compuestos en su práctica totalidad por aceite de CBD que se administran vía oral. Los fármacos no son considerados alimentos sino compuestos destinados al tratamiento de patologías: en este caso la UE considera que los beneficios que aportan superan a los posibles efectos adversos que pudiesen presentar, por lo que no es necesario que sean sometidos a análisis por parte de la EFSA.

¿Si ingiero CBD estaré cometiendo una ilegalidad?

Por supuesto que no. La normativa afecta a la manera en la que los comerciantes publicitan el CBD entre los ciudadanos de la UE, pero no prohíbe ningún uso concreto por parte de los consumidores. Es en última instancia el usuario quien decide cómo aplicarlo5 , y así será hasta que la EFSA realice el asesoramiento solicitado por la UE para que los organismos competentes puedan habilitar la comercialización del CBD como alimento.

Referencias

1 La “planta de cannabis” o cáñamo hace referencia a la especie Cannabis Sativa L. Cuando se habla de “cannabis” se hace referencia a la flor del cáñamo, popularmente conocido como “cogollo”.

2 https://curia.europa.eu/juris/document/document.jsf?docid=233925&doclang=ES

3 https://iris.who.int/bitstream/handle/10665/279948/9789241210225-eng.pdf 

4 https://ec.europa.eu/growth/tools-databases/cosing/details/96287

5 Aunque los aceites de CBD comercializados por The Smiling Drop poseen análisis y certificaciones sanitarias superiores a las exigidas habitualmente para cosméticos, recomendamos encarecidamente hacer uso de nuestros productos siguiendo las indicaciones autorizadas por la legislación vigente.

Comentarios (1)

    • David
    • 2023-10-10 15:44:25
    Good new guys